jueves, 1 de marzo de 2012

LA PASIÓN POR LA LUCHA LIBRE




Disciplina, combate, batallas, todo un escenario mágico lleno de explosiones. Donde los gladiadores suben como grandes héroes que están dispuestos a dar todo con tal de defender sus máscaras. La máscara no es un cosa cualquiera. La máscara lleva tu orgullo…. Te lleva a ti.

Suena la campana. Empieza la batalla. Buenos y malos se enfrentan. Uno golpea. El otro resiste y responde. Aquí nadie puede rajarse. Aquí es todo por el todo.

Una caída ganada. Una caída perdida. Que más da, vayamos a la final. Un ganador y un perdedor. Él que pudo haber perdido una batalla, pero no la guerra. El luchador perdedor, cansado, desiste, acepta su derrota y se retira con la cabeza abajo. Por el otro lado el vencedor. Presuntuoso se muestra orgulloso paseando y luciéndose como reina de la primavera por el campo de batalla.


La lucha libre no es un combate, es un campo de batalla. Donde te podrás caer, te podrás lastimar y te podrán romper la madre. Pero donde jamás permitirás que alguien destruya u ose tocar tu objeto mas sagrado. Tu tesoro. Tu orgullo. Una parte de ti. Tú mascara.

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